1.001. Camino. Pensar no es el problema; creer todo lo que piensas, a veces si
Empezamos el camino de práctica.
2/9/19261 min read
Pensar es una de las cosas que mejor hace la mente.
De hecho, no puede dejar de hacerlo.
Nuestra mente está constantemente relacionando cosas:
una palabra con otra, una situación con una emoción, una idea con una posible consecuencia.
Eso es pensar.
(Si en vez de leerlo (te llevará 2 minutos, prefieres verlo o mandarlo en un video explicativo de 5 minutos, este es el enlace; compártelo si crees que puede beneficiar a alguien).
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No se trata solo de recuerdos que se activan juntos.
La mente humana tiene la capacidad de crear relaciones de manera arbitraria, a través del lenguaje.
Puede unir cosas que no están físicamente conectadas, que no ocurren al mismo tiempo y que incluso nunca han pasado.
Gracias a esto podemos planificar, imaginar, aprender de otros y darle sentido a lo que vivimos.
Es una capacidad enorme.
Pero esas relaciones no aparecen de la nada.
Se construyen a lo largo de nuestra historia de aprendizaje:
con lo que nos dijeron, con lo que funcionó, con lo que dolió, con lo que fue importante o peligroso en algún momento.
Por eso una misma palabra, una misma situación o una misma emoción pueden tener significados muy distintos para personas diferentes.
La mente no está reflejando la realidad tal cual es.
Está relacionando lo que ocurre ahora con todo lo que aprendió antes.
El punto clave es este:
que la mente genere pensamientos no significa que esté describiendo hechos, ni dando órdenes, ni diciendo verdades.
Está haciendo lo que sabe hacer: relacionar y dotar de significado.
A veces ese significado es útil.
Otras veces es rígido, antiguo o poco ajustado a la vida que tenemos hoy.
El problema no suele ser el contenido del pensamiento.
El problema aparece cuando nos fusionamos con lo que la mente dice, como si no hubiera otra forma de relacionarnos con ello.
No porque estemos equivocados.
Sino porque nadie nos enseñó que el pensamiento puede observarse, no solo creerse.
Micro-trabajo (2 minutos)
Hoy, en algún momento del día, cuando aparezca un pensamiento que te genere malestar, prueba solo esto:
“Estoy teniendo el pensamiento de que…”
No lo discutas.
No intentes corregirlo.
No lo empujes fuera.
Observa qué cambia cuando introduces un pequeño espacio entre tú y el significado que la mente está construyendo.
Nada más.
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